Insomnio
No hace
mucho comencé a tener noches en las que no puedo dormir. Nunca he entendido
bien por qué me pasa, sólo ocurre, así de repente y sin esperarlo. Al menos al
principio no lo esperaba, ahora ya sé que pronto vendrá. Cuando me pasa que no puedo dormir, intento
pensar en algo que me preocupe de sobremanera, algo que me estrese, algo que me
quite el sueño pero realmente nunca encuentro ninguna preocupación
extraordinaria de mis problemas habituales. Tal vez es algo subconsciente, tal
vez sólo me causa ansiedad el imparable transcurso del tiempo, tal vez sólo me
causa preocupación no poder dormir per se. Intentar dormir cuando tienes
insomnio es horrible porque tu mente sólo se enfoca a ese propósito y nunca lo
logra, incluso cuando te estás medio quedando dormido, tu mente se despierta
pensando que ¡Ya casi¡ pero no, ya no… ese ya casi lo friega todo. Tu mente
está despierta otra vez.
Cuando son varios días de no poder dormir, el cansancio acumulado es terrible, es como estar y no estar, es como estar alcoholizado, supongo drogado. Empiezas a preocuparte de cualquier cosa: ruidos, luces, falta de concentración. Mientras más pasan los días tu único pensamiento es dormir y es lo que no logras. Comienza la paranoia, el miedo, esos pensamientos horrendos de “qué tal que nunca más puedas volver a dormir”; seguro hay gente que ha muerto así. Vamos, todos sabemos que una forma eficaz de tortura es la privación del sueño a prisioneros. Tu molestia de un principio se vuelve tristeza y desgana. Ver a alguien durmiendo en el transporte público ahora te llena de odio pero sobre todo de envidia, ¡está dormido, así sin quererlo, como si nada! Al final te das por vencido, te piensas abnegado, es allí cuando te distraes y piensas en cualquier cosa, nada relevante y es así como al fin te duermes.